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¿Cómo se vive un día en un maternal Waldorf?

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El ritmo en el maternal Waldorf

Las mañanas inician muy temprano en un maternal Waldorf, al llegar las maestras limpian y acomodan cada espacio (previamente hecho, tallado, tejido o cosido) que ha sido creado para el trabajo y cuidado de los pequeños, según la pedagogía.

Luego de las actividades de limpieza, se realiza una meditación matutina que permite a las maestras enfocarse y trascender las barreras personales, para dar paso al recibimiento de cada niño, quienes son recibidos con un saludo de buenos días, un abrazo o un apapacho (según sus necesidades) en lo que cada mami o papi se retira.

El día transcurre entre actividades de inhalación y exhalación, con versos y canciones suaves (en escala pentatónica) que permiten marcar el ritmo y anunciar lo que está por venir: juego libre, compartir la comida, aseo, caminata o siesta, por ejemplo.

La mayor parte del tiempo, las maestras realizan actividades dignas de imitarse, tales como coser, limpiar, barrer, etc., ello con la intención de que los peques sepan que todos pueden ser productivos en lo que se propongan, y que ellos también pueden sentirse capaces de realizar lo mismo, en cuanto lo necesiten. Lo anterior, junto con un ambiente cálido y acogedor, es lo que genera un verdadero calor de hogar (pues las actividades pueden ser relacionadas con las realizadas en casa).

Todos los días los niños forman una ronda para agradecer el inicio de un nuevo día, hacen juego libre, exploran con su movimiento y emociones, algunos se interesan por regar las plantas, jugar en el arenero, pintar con gises, entre otras actividades artísticas. La libertad en el movimiento es indispensable durante el primer septenio, por ello dos o tres veces a la semana realizamos caminatas hasta espacios verdes cercanos a la casa-escuela, y cuando no es así realizamos juego libre en el patio.

Día de caminata

 

Al finalizar su juego, o volver de la caminata, se asean y preparan la mesa para comer. Antes de la comida bendicen los alimentos que entre todos comparten, y al finalizar se asean de nuevo y pasan al salón, donde algunos disfrutan de un poco de leche o de un rato de juego libre al interior, minutos después se detienen un momento a descansar, algunos hacen una siesta larga, otros no tanto, pero todos son respetados en sus necesidades fisiológicas.

Luego de la siesta se despiertan y sacuden con canciones que los ayuden a levantarse, entre todos acomodan el espacio, se sirve la colación, y todos son arreglados para salir, antes de irse forman una ronda para agradecer la presencia de todos los compañeros diciendo un hermoso verso. Mientras los padres vienen por ellos realizan juego libre en el patio de juegos o alguna actividad productiva o artística.

Recordando que nuestros peques maternales tienen entre 1 y 3 años, podemos ver que el calor de hogar y el cobijo «como de mamá» (sabemos que jamás será igual pero cada maestra se esfuerza) son la clave del trabajo de acuerdo a la pedagogía Waldorf, además d llevar el ritmo del día con versos y canciones suaves.

Por todo lo anteriormente descrito es que orgullosamente una maestra Waldorf de maternal se ha ganado el título de Madre de Día, término empleado en España para este tipo de programas.

Aly Osorio
Aly Osorio
Psicopedagoga Integral, Psicoterapeuta Humanista, maestra Waldorf en formación, y lo más importante, mamá de un pequeño.